Los radiadores de baja temperatura son de las últimas novedades tanto en climatización, como en diseño de los espacios arquitectónicos más actuales, vamos a ver todas las posibilidades.

Tabla de contenidos:
- ¿Por qué causan tanta sensación los radiadores de baja temperatura?
- La importancia de los materiales: Por qué el aluminio y el acero son los protagonistas
- La aerotermia y los radiadores Nuevos: Un equipo que funciona como un reloj
- ¿Qué es eso del COP y por qué ayuda a ahorrar?
- Ventajas de esta integración:
- Versatilidad de los radiadores de baja temperatura.
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¿Por qué causan tanta sensación los radiadores de baja temperatura?
La principal diferencia entre calefacción tradicional y calefacción moderna es la eficiencia operativa, mientras que un radiador antiguo sea de hierro o aluminio, necesita quemar mucho combustible para calentar el agua a 70°C, los radiadores de baja temperatura están diseñados con intercambiadores de calor de alto rendimiento, lo que los hace muy eficientes y casi inteligentes.

¿Cual es el secreto de los radiadores de baja temperatura?
Para explicarlo de una forma más sencilla vamos a comparar:
- En los radiadores viejos: El agua pasaba por un tubo grueso y necesitaba estar muy caliente para que el metal se calentara y soltara el calor al aire.
- En estos nuevos radiadores: Por dentro no hay un solo tubo grueso, sino cientos de láminas muy finitas, como las páginas de un libro abierto, al haber tantas láminas, hay muchísima más superficie tocando el aire.
Ahora vamos a usar la analogía de una toalla, si en lugar de intentar secar una toalla hecha un nudo (radiador viejo), la extendiéramos por completo al sol (radiador de baja temperatura). Al estar extendida, no necesita un sol que queme, con una brisa tibia (de 35 a 45 grados) es suficiente para secarla.
Así es como con menor temperatura se logra calentar todo el espacio.

¿En qué lo notará usted en el día a día?
- Ahorro: Como el agua no tiene que alcanzar temperaturas tan altas, su caldera o bomba de calor trabaja «al ralentí», sin forzar, lo que hace que se gaste mucha menos energía y baje la factura.
- Un calor sano: Al no estar el radiador ardiendo, el aire no se reseca tanto, esto es mejor para la garganta y la piel, también evita esa sensación de «ambiente pesado» en invierno.
- Seguridad total: Si un niño o usted mismo toca el radiador por descuido, no se quemará, estará a una temperatura agradable al tacto, como el agua de una ducha tibia.
- Diseñados para el futuro: Los radiadores de baja temperatura son los mejores amigos de la aerotermia (esas máquinas modernas que sacan calor del aire), juntos consiguen que el sistema de calefacción sea el más limpio y económico que existe hoy en día.


La importancia de los materiales: Por qué el aluminio y el acero son los protagonistas
No todos los metales se comportan igual ante el calor. Para que un radiador funcione bien con agua casi tibia, necesita estar fabricado con materiales «rápidos» y «generosos».

Materiales que «no se guardan nada»: Aluminio y Acero
Volviendo a las analogías imaginemos que calentamos una piedra y una cuchara de plata, la piedra tardará mucho en calentarse y mucho en enfriarse, pero la cuchara reacciona al instante.
- El Aluminio y el Acero de alta calidad funcionan como esa cuchara, son materiales con una altísima conductividad térmica, esto significa que en cuanto el agua a 35 °C entra en el radiador, el metal ya está repartiendo ese calor por toda su superficie, no se queda con el calor dentro; lo entrega a la habitación inmediatamente.
- Además, estos materiales son muy ligeros, lo que permite que el radiador empiece a calentar la casa a los pocos minutos de encenderse, sin esperas.

El diseño de «aletas» que multiplica el calor sin subir la factura
Si usted mira estos radiadores por dentro o por detrás, verá que no son una placa lisa. Tienen una especie de paneles o aletas, como si fueran las láminas de un acordeón o pliegues de un abanico.
¿Y para qué sirve este diseño tan curioso? La clave es la superficie de contacto, cuanto más superficie de metal toque el aire, más calor se transmite.
- Si el radiador fuera liso, solo calentaría el aire que toca esa superficie plana.
- Al tener cientos de aletas de aluminio, hemos «estirado» el radiador, es como si en un aparato pequeño tuviéramos escondidos varios metros de metal extendido.
Este diseño optimizado permite que el aire de la habitación entre por la parte de abajo del radiador, se deslice entre todas esas aletas calientes y salga por arriba convertido en una suave brisa de confort.
Es un movimiento natural y silencioso que no necesita ventiladores ruidosos, simplemente se apoya en un diseño inteligente para que usted esté siempre a la temperatura perfecta.


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La aerotermia y los radiadores Nuevos: Un equipo que funciona como un reloj
Si seguimos con semejanzas, poner aerotermia es como tener un motor de última generación, de tal manera que los radiadores de baja temperatura son las ruedas ideales para ese coche.
Esta combinación no solo está de moda en los espacios arquitectónicos más modernos, sino que es la forma más inteligente y natural de calentar una habitación a día de hoy.

¿Cómo funcionan juntos?
Es muy sencillo: la máquina de aerotermia calienta el agua usando el aire de la calle (aunque haga frío fuera, ella sabe sacar calor), ese agua, que solo está templada (a unos 40 o 45 grados), corre por los radiadores.
A diferencia de los antiguos radiadores que se ponían ardiendo y luego se enfriaban, estos radiadores nuevos mantienen un calorcito suave y constante, la casa nunca llega a enfriarse, siempre está a la misma temperatura, como un día de sol agradable en primavera.

¿Qué es eso del COP y por qué ayuda a ahorrar?
Seguramente verá en los folletos la palabra COP, no se asuste por las siglas, es algo muy positivo para su bolsillo:
Explicado fácil: El COP es la cuenta que nos dice cuánto calor nos da la máquina.
- Si una máquina tiene un COP de 4, significa que por cada euro que usted paga de luz, la máquina le da 4 euros de calor.
- Sería como comprar una barra de pan, y que el panadero nos regalara tres más.
¿Y qué tienen que ver los radiadores en esto? Pues que cuanto más baja sea la temperatura del agua (40 grados en vez de 70), más alto es el COP.
La máquina se siente «cómoda» trabajando a 40 grados, no se esfuerza, no sufre y por lo tanto, nos brinda mucha más energía por el mismo dinero.

Ventajas de esta integración:
- El recibo de la luz lo agradecerá: Al trabajar a 40-45 grados, la máquina gasta lo mínimo posible, a día de hoy es el sistema que menos electricidad consume para calentar una casa.
- Un calor que no se nota, pero se siente: No hay ruidos de tuberías ni ese olor a «polvo quemado» que daban los radiadores viejos que tanto quemaban, es un aire mucho más sano para respirar.
- Seguridad en casa: Puede tocar el radiador con total tranquilidad, notará que está caliente, pero nunca llegará a quemarse, ideal si hay nietos o mascotas correteando por el salón.


Versatilidad de los radiadores de baja temperatura.
Se pueden instalar en viviendas nuevas, para centrarse en un diseño más innovador y moderno, teniendo además máxima eficiencia desde el primer momento.
También se pueden instalar en reformas de viviendas existentes, reutilizando las tuberías y parte del sistema de calefacción, sustituyendo solo los radiadores y lo mínimamente necesario.


